Biogás; Una investigación amigable con el medio ambiente

Investigadores de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) trabajan para instalar el primer laboratorio de biogás de Argentina. Es en el marco de una investigación que se propone la “revalorización energética de residuos orgánicos para la producción de biocombustibles y bioabonos”.

La becaria de Conicet, María José Galván, especificó que las primeras pruebas las realizan con “lodos” (estiércol) de porcinos, tomados de muestras de diferentes campos de la zona, que luego son utilizadas para analizar su actividad metanogénica y, posteriormente, en conjunción con otros sustratos, producir biogás.

Según explicó la especialista, la producción de biogás “trae beneficios tanto energéticos como ambientales”, ya que no sólo se trata de obtener combustible sino que también de “reutilizar sus nutrientes y aplicarlos al suelo, permitiendo no tener que depender de una red eléctrica o de gas convencional”. Además, posibilita una disminución de los gases del efecto invernadero (GEI) reduciendo el impacto ambiental.

Galván aseguró que la zona de Villa María cuenta con “un gran potencial de biomasa”, especialmente por la cantidad de subproductos generados. “Unos de los objetivos del equipo de investigación es evaluar diferentes tipos de lodos, por eso estamos armando una lodoteca regional que nos permita saber cuáles son los lodos activos en la región y determinar el potencial de producción de biogás de los diferentes subproductos que nos ofrecen las agroindustrias aledañas”, indicó la investigadora.

Así, la creación del primer laboratorio de biogás del país permitirá la simulación y previa caracterización y diseño de mezcla de sustratos, y la generación de un espacio de innovación para la región. “Con este emprendimiento se fortalecerán las recientes líneas de investigación y profesionales en el área del biogás, ya que en Argentina son muy pocos los especialistas”, destacó.

El espacio, como laboratorio de referencia de biodigestión anaeróbica, permitirá formar recursos humanos y transferir los resultados a productores y empresas, generando datos experimentales “reales” como paso previo a la incorporación de esta tecnología a gran escala.

El trabajo es dirigido por Roberto Manno e integrado por Mara Cagnolo, Florencia Ribero y Julieta Oviedo.

Rodrigo Duarte

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