Construcción de nuevas subjetividades

Las nuevas tecnologías de la comunicación penetraron fuertemente en nuestra cultura y tienen una gran capacidad de atracción que afecta seriamente a los más chicos. Un equipo de investigación de la facultad de psicología de la UNR indaga la forma en que esta Internet (más aun con el Wifi) y el teléfono celular.">hiperconectividad en la primera infancia afecta la constitución psíquica, y cómo el relato clásico, el cuento, favorece a que los niños puedan constituirse como sujetos.

Ana Bloj es docente e investigadora de la facultad de psicología y directora del proyecto “Literatura para niños como recurso subjetivante en los nuevos escenarios educativos”, en donde buscaron rastrear los posibles modos en los que la literatura para niños, transmitida en la escuela, puede producir efectos subjetivantes en los alumnos de nivel inicial y primario.

El equipo de psicología considera a la literatura como el placer de leer, el disfrute del relato y no un compendio de reglas ortográficas o gramaticales.Muchos de los consumos que los niños hacen a través de Internet son inmediatos y continuos “los recursos orales, como el cuento, tienen un principio, un desarrollo y un desenlace. Esos tres tiempos también organizan el psiquismo”, destaca la investigadora.

La investigadora sostiene que el acceso Internet es cada vez más temprano, que hasta los bebés tienen acceso al celular o la tablet. Los dispositivos electrónicos son un recurso común para que el chiquito se mantenga tranquilo y aliviar a los padres, pero no resulta positivo para su desarrollo. Bloj cree que es indispensable abordar esta problemática sin culpabilizar a los adultos individualmente “No se trata de responsabilizar a las madres o a los padres, ya que hoy en día ellos se encuentran muy solos en la crianza de sus hijos. El Estado u otras instituciones como la Iglesia o la comunidad barrial no están tan presentes en la vida familiar como pueden haberlo hecho décadas atrás”.

Para la psicoanalista, hay que recuperar el tiempo de aburrimiento y hay que insistirle a los padres para que restrinjan el acceso a la tecnología “En los últimos años psicólogos y pediatras comenzamos a notar que el acceso muy temprano a la tecnología produce trastornos del desarrollo y de la constitución psíquica: problemas neurológicos, de lenguaje y psicomotricidad. Evaluamos que quizás haya que esperar hasta los tres años para acercarles el celular”. También destaca que el adulto tiene que mediar entre el pequeño y la tecnología, buscar contenidos juntos, hablar de lo que ven o jugar juntos con Internet.

La investigadora señala que las nuevas tecnologías tienden a ser funcionales al modelo capitalista de consumo. “El capitalismo constituye un sujeto consumidor, y las nuevas tecnologías favorecen este proceso, borrando la dimensión del placer, del espacio y el tiempo, potenciando una característica del consumo que es la inmediatez; el goce está puesto en el instante”.

Esta forma de consumir de manera inmediata produce un niño que no sabe esperar y que es intolerante a la frustración “De esta manera se elimina esa dimensión del tiempo aburrido, dimensión en la que uno puede detenerse en lo que es pequeño, en lo humano, en lo sensible. Es el tiempo del pensamiento, que le cede su lugar a la inmediatez del consumo, en el que no hay mucho lugar para el pensamiento”.

La investigadora considera preocupante la respuesta que se está imponiendo para resolver los conflictos que se generan de estos niños muy expuestos a la tecnología. Muchas veces estos niños, intolerantes e insatisfechos, reciben un rótulo patologizante; así, el chico que es inquieto se convierte en hiperactivo, y un chico distraído tiene síndrome disatencional. Para Bloj una de las características de esta época es la búsqueda de respuestas rápidas: por un lado, se crían niños intolerantes e insatisfechos y, por otro, se convierten esas características en síndromes y se les busca soluciones farmacológicas. “Lo que se hace es poner un rótulo patologizante a lo que son los nuevos modos de producción de subjetividad. En realidad, estos niños que están tan tomados por los nuevos modos de vida se constituyen de este modo, y los remedios no tienen que ser los psicofármacos, salvo casos muy puntuales y muy extremos en los que haya otro tipo de compromiso neurológico, biológicamente hablando”.

La especialista considera que lo que hay que hacer es limitar o encauzar el uso de las nuevas tecnologías y no tenerle miedo al tiempo aburrido; retomar los recursos lúdicos tradicionales, contar un cuento por las noches, jugar con materiales concretos, conversar y, en el caso de que se detecten problemas, hacer una consulta temprana con un profesional.

Con respecto a su objeto de investigación, la investigadora señala que el arte en general es un recurso para la subjetivación y el desarrollo de la dimensión simbólica “Nosotros tomamos la literatura porque tiene algunas características particulares. Tiene lenguaje, tiene escritura, y tiene esa posibilidad de conducirse a universos remotos; el famoso “había una vez”, es lo que permite procesar psíquicamente aspectos de las vivencias infantiles, sus miedos y angustias, que de alguna manera ven reflejada en la literatura, pero no de manera directa sino que transformados y transportados a otro tiempo y lugar. Este mecanismo protege la subjetividad del niño de la dura realidad que les toque vivir, aunque sólo sea con ver un noticiero”.

Del trabajo de campo pudieron detectar que, en muchos casos, en la escuela se utiliza la lectura como recurso para acceder a otros conocimientos o como una obligación que se incluye en la currícula. De allí que recomiendan que en el momento que se dedique a la lectura se dejen de lado los puntos, las comas y los acentos, y que sea un momento para la fantasía y el desarrollo de la dimensión simbólica, recursos que permiten soportar los hechos traumáticos a los que los niños están expuestos en nuestra sociedad. “

La primera parte de la investigación se realizó entre 2007 y 2015, en espacios no formales, como ludotecas municipales y espacios barriales. Los resultados de esta experiencia fueron compilados en el libro “El revés del reino. Experiencia de investigación”, de Laborde Editor. De los trabajos realizados en las escuelas, el equipo de investigación trabaja en un dossier para docentes.

El equipo de investigación, dirigido por Ana Bloj, está compuesto por los docentes de la Cátedra Intervenciones en Niñez y Adolescencia de la Facultad de Psicología, Georgina Borzone, Mónica Castaño, María Crisalle, Ana Maschio, Analía Musumano y Cristina Ronchese.

Victoria Arrabal

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