El ser Progresista en la Argentina del siglo XXI

Alberto Suárez San Martín – Dirigente de Renovación Partido Demócrata Progresista

Hace tiempo venimos escuchando definiciones de distintos referentes políticos otorgándose a sí mismo propiedades y atributos de ser Progresista o en la psiquis y discursos de eventuales comunicadores que antojadizamente se descubren como tales.

Ahora bien, algunos lo son y responden adecuadamente a tales principios, otros confunden sus deseos y los proyectan, intentaré modestamente precisar algunos perfiles que nos lleven a confluir al menos con mayor claridad qué es ser Progresista, sin pretender ni mucho menos ser el dueño de la verdad.

Ser Progresista en éstos tiempos, es ser en esencia Liberal y Humanista.

Liberal para que sin ataduras ni preconceptos se pueda analizar un tema desde distintas variables o posturas con la incertidumbre de no saber si la conclusión será la que me gustaría que sea y aun no siendo así, aceptarla como válida.

Humanista porque es la existencia plena del ser humano como centro del universo social, permitiendo que un sentido natural, ético, racional y superador, garantice un buen criterio al pensar hasta llegar a un fin justo de las cosas, protegiendo a los más débiles y asegurando que no va a haber desigualdades en beneficio de los más poderosos.

Es el que protege a la naturaleza por ende a toda la vida, humana, animal y vegetal del Planeta la biodiversidad y el ecosistema del Universo como un Bien Jurídico Supremo y es coherente con la existencia de un marco legal normativo que así lo manifieste.

Comúnmente se dice: esta política es Progresista porque está orientada a los que menos tienen y busca garantizar derechos y así vemos que puede ocurrir cualquier cosa, que los presidiarios cobren un sueldo o pretender implementar una reforma agraria o estar a favor del garantismo o del abolicionismo sin más.

Desde luego en el primer caso, en el que nadie puede estar en contra, que una persona que esta privada de su libertad pueda trabajar en la cárcel pero solo si habría una contra prestación y en la mayoría de las Cárceles de la Argentina no se da esta condición.

En lo que se refiere a la reforma agraria y agrego la extensión de grandes latifundios privados improductivos y tierras fiscales que pudieran ser sujeta a expropiación, cabe señalar:

Es necesario introducir el respeto por la propiedad privada amparada por la Constitución y siendo garantía de todos, también de aquellos a los que potencialmente puedan alcanzar a ser dueños legítimos. No hay numerosos ejemplos de personas que quieran y sepan cultivar la tierra como en el siglo pasado, sin embargo el Estado y las Provincias pueden desarrollar emprendimientos en sus propias tierras Nacionales, Provinciales y Municipales, pudiendo crear las condiciones para aquellos que estuvieran interesados y capacitados, utilizando además líneas crediticias de Bancos afines para su financiamiento, la iniciativa privada en estos casos suele estar representada por Cooperativas, Mutuales, Sociedades de Fomento, etc., a las cuáles se las deben proteger e incentivar para su desarrollo, eso es ser Progresista.

En términos de Justicia es aplicar la Ley de acuerdo de la garantía del debido proceso, la elección transparente por mérito de la capacidad de quienes deben juzgar y permitir que la condena pueda satisfacer a través del cumplimiento de la pena y la restitución de lo obtenido ilegítimamente, una justa retribución y no un castigo por el incumplimiento de la norma, al mismo tiempo debe consolidarse como un Contrato Social la confianza otorgada por los ciudadanos en los Magistrados, en a medida que éstos procedan con honestidad, celeridad y justicia, además de obligar a restaurar los daños producidos por el sujeto o victimario, en la medida en que ello pueda ser posible, por eso ser abolicionista o garantista no tiene nada que ver con ser Progresista.

En términos Economicistas, al ser Liberal no hay dogma económico y el pragmatismo es una forma de tomar las medidas que la coyuntura amerite, propiciando esencialmente la iniciativa privada y reservándole al Estado su función estratégica de Educación, Salud Pública y Seguridad, porque de esa forma garantizará que las oportunidades lleguen al individuo, siempre que éste parta desde su inicio del concepto de igualdad de condiciones, capacitar para dar trabajo formal y no planes eternos, es ser Progresista.

La prioridad en términos educativos es ser reformistas pero debe establecerse un criterio evolucionista, modificando los contenidos temáticos con innovación en la Investigación, en la Ciencia y en la Tecnología, estableciendo paradigmas en el desarrollo de nuevas fuentes de conocimiento, capacitando permanentemente a los docentes, siendo que la educación es fluida o dinámica como lo es el arte y el deporte, la misma debe sustentarse en los valores inmutables y filosóficos, respetando la libertad e igualdad de credos, así como debe respetarse la laicidad de la Educación Pública, su gratuidad y su obligatoriedad, eso es ser Progresista.

Hoy vengo a reivindicar al Progresismo, ese mismo término sesgado por los no apóstoles, para que de una vez y por todas, desde las entrañas mismas de su constitución podamos hacer valer nuestro aporte en: Unión, Libertad, Orden, Educación, Justicia y Progreso Social.