La comunidad judía conmemora el Rosh Hashaná

Cuando llegue el atardecer y se ponga el sol, la primera estrella en salir marcará el inicio del año nuevo judío dando la bienvenida al 5779 para la colectividad. Las tradiciones de esta fecha marcan el acervo sociocultural y la unión familiar que identifica a los judíos.

En este período no se hacen grandes festejos, sino que, cada integrante de la comunidad realiza una introspección para reflexionar cuánto han mejorado como personas durante el año que culminó y cuánto les queda por mejorar. En palabras de Marcos Alfici, presidente de la Comunidad Israelita de Misiones: “Es una fecha muy importante porque el judío se presenta ante Dios para ser juzgado por su accionar durante todo el año. Así tratamos de que el individuo sea mejor persona al entender cuáles fueron sus errores cometidos y así convertirse en un buen ser humano”.

Este día los judíos se saludan diciendo “Shana Tová”, lo que significa “Buen año” y expresan a sus pares el deseo de un “Año nuevo dulce”. En las sinagogas los cultos comienzan por la mañana con el sonido del shofar, un cuerno que funciona como instrumento de aire. A este momento lo denominan “Iom Truá”, “el día de toque del shofar”.

Por la noche las familias cenan los platos típicos de la comunidad, uno de ellos compone manzanas con miel como símbolo y anhelo de una “vida dulce”.

Junto al Rosh Hashana se conmemoran los 10 días de arrepentimiento que culminan con el Yom Kippur, “Día del Perdón”. Este año será el martes 18 de septiembre hasta ponerse el sol el día siguiente. La tradición que marca este momento es hacer ayuno durante la mañana. “Estos días son terribles porque el judío pasa revista a lo realizado durante el año anterior, hace un balance. Ya no respecto de los negocios exteriores, sino del negocio interior: ¿cuánto hemos ganado o perdido como seres humanos? de eso se trata”, aseguró Marcos Alfici.

Además, consideró: “El judío no le da la sacralidad que le da el cristiano al templo, porque cualquier casa es como un templo según el pensamiento, porque Dios está en todas partes. Con este concepto el templo judío es abierto a todo aquel que desee conocer, escuchar, rezar , sin ningún tipo de exigencia; entendiendo que todos somos criaturas del mismo Dios, eso entiende el judaísmo”.

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