Llamamiento judío argentino sobre la actualidad del país

En el Salón Montevideo de la Legislatura porteña se realizó el encuentro del Llamamiento Argentino Judío, por iniciativa del diputado José Campagnoli (FPV). Comenzó exponiendo Jorge Elbaum, presidente de la organización, quién destacó que sus integrantes son “los judíos vinculados con la tradición nacional, popular y progresista”.

La reportera Miriam Lewin introdujo a los panelistas que expusieron en la mesa del salón Montevideo: el médico psicoanalista Juan Carlos Volnovich, la doctora en filosofía Diana Maffia y el periodista Ricardo Ragendorfer.

Volnovich comenzó con un relato ficcional de pacientes con los males y éxitos que los aquejan, como “el testimonio de un psicoanalista del capitalismo tardío”. Luego compartió sus reflexiones y advirtió que la sociedad está pasando “de un neoliberalismo progresista a uno duro”. Dio gran número de ejemplos, para ilustrar sus palabras y mostró contraluces entre “la aparición de 122 nietos y las dudas de algunos sobre la existencia de 30 mil desaparecidos”

Ragendorfer afirmó que “lo más atroz de los victoriosos personajes del presente, no es solo que son personajes siniestros, sino que también son ridículos”. Reflexionó sobre el nazismo: “Goebbels (ministro de propaganda de Adolf Hitler) con unos diarios, unas radios y el cine de Leni Rifensthal, logró el sometimiento del pueblo alemán; pero que sería hoy con la multiplicidad de medios”.

El periodista advirtió que “vivimos en un mundo en el que la palabra y el pensamiento tienen cada vez menos valor” y llamó a defender a la humanidad de los peligros que la acechan: “el mundo no es un paraíso terrenal, pero hay que luchar todos los días para que no sea un infierno”.

Maffia reflexionó sobre el rol de la mujer, las tragedias y “la democratización de la justicia, lo legal y lo legítimo, que es el aporte al bien social, al bienestar general y al bien común”.

La filósofa enumeró las tragedias argentinas del submarino (2017), estación Once (2012), Cromañón (2004) y AMIA (1994), donde “los protagonistas son las víctimas”. Se preguntó: “¿Cuales son las pasiones del desenlace funesto?”, cuestión que la filósofa respondió que estas personas en cada caso trabajaban, viajaban, escuchaban música o pedían asistencia mutual; algo común de todos.

A %d blogueros les gusta esto: