Los hippies viejos

Obliguen los jueces a los padres a que manden sus hijos a la escuela por todos los medios que la prudencia es capaz de dictar” Manuel Belgrano

Por Ernesto Martinchuk

Si bien lo mío es una gran acumulación de años, tal vez un exceso de ellos, lo bueno de la vejez es que algunas cosas se olvidan y uno aprende a elegir sus recuerdos…

La gente vieja tiende a ser más sabia en lo referente a los valores y cualidades de la vida que favorecen la estabilidad cultural y la paz, aunque sólo fuera porque son viejos y no quieren que la generación siguiente repita las experiencias desagradables que ellos mismos cometieron en sus años jóvenes y sufran a consecuencia de ellos cuando ya están jubilados.

Aunque es cierto que una sociedad joven tiene muchos rasgos espléndidos como son la energía, el valor, el celo y una mentalidad expansiva tiene también ciertos riesgos específicos, especialmente en una sociedad como la nuestra.

La generación estudiantil de los años 70, eran alocadas, egoístas, caprichosas y las ideologías -como lo hacen hoy- las halagaron, para explotarlos y hacer de ellos unos pequeños antropoides…

Los “revolucionarios del café” de los años 70, son ahora hippies viejos, buscando la verdad en medio de todos los falsos valores entre los que crecieron. Si esta generación repite lo que sus padres hicieron antes y no se echa un balde de agua fría sobre las manías y caprichos de los jóvenes y los rechaza con energía, -se puede considerar esa actitud como parte de un proceso natural- es parte del necesario reajuste para impedir que la sociedad sea presa, otra vez, de las locuras capaces de convertir en gente sin pensamiento propio a otra generación más.

Hemos consultado a la médica psiquiatra Ingrid Brunke (MN 73720) sobre los padres y las tomas de colegios y nos manifestó que:

“Para comprender lo que pasa en el sistema educativo a la hora de llegar al extremo de una toma de escuela, hay que tener una mirada sobre los diferentes tipos de padres:

  • 1- Padres con comportamiento adolescentes, inmaduros, que no marcan el límite con sus hijos, y creen que “ser amigos” de sus hijos y proveerles alcohol al boliche en la fiesta de egresados es ser “canchero o compinche”. No comprenden la diferencia entre el amiguismo y ser generadores de confianza a través de la educación, las reglas, modelos y puesta adecuada de límites. Creen que poner límites es ser autoritarios, confundiendo al adolescente.

  • 2- Padres rígidos y autoritarios, obsesivos e inflexibles, que no permiten al hijo tener un pensamiento propio, aunque sea sano, que no saben conversar con su hijo a través de una escucha empática, cultores del “se hace lo que yo digo”.

  • 3- Padres con rasgos narcisistas, que proyectan en sus hijos sus deseos de logros incumplidos o sus propias frustraciones.

  • 4- Padres psicopáticos, que utilizan y manipulan a sus hijos, como objetos para cumplir con sus fines político-partidarios,

  • 5- Padres con poca instrucción, incapaces de llevar el ritmo de lo que sucede, que se dejan llevar por opiniones de terceros, sin una formación de pensamiento crítico propia.

Creo, afirma Brunke, que no hay que olvidar la influencia de ciertos docentes y directivos, que manipulan al alumno, a tal punto que terminan generando un efecto disruptivo en los hogares, cercenando todo aquello que el joven recibió como educación en su hogar, separando a padres de hijos incapaces de dialogar, que se vuelven rígidos enarbolando posteridades….

La psicopatía, consistente básicamente en la manipulación y seducción del otro a los fines de lograr el propio provecho, puede observarse en padres, docentes, directivos, presidentes de centros de estudiantes y autoridades políticas…

Hay que educar y formar al joven en lograr distinguirlos, en aprender a no ser complementario del psicópata, dejándose llevar “de las narices”, repitiendo conceptos sin analizarlos. Se los suele ver en esos reportajes que realizan los movileros, donde repiten como miembros de un rebaño, pero sin lograr un análisis personal de una situación”.

Consultada sobre la misión de los padres la médica psiquiatra Ingrid Brunke que también es periodista en temas de salud nos dijo:

“Nuestra misión como padres, es similar a ser un Puerto, del cual se puede despegar para explorar nuevos rumbos y horizontes, y un lugar seguro, al que se puede volver para reabastecerse, para repararse.

En la adolescencia, los padres dejamos de ser Superman y la Mujer Maravilla, en la búsqueda del joven de forjar sus propios rasgos de personalidad y formar su propio pensamiento y vocación.

Pero nuestra misión formativa no culmina ahí. Seguimos siendo quienes velan por su cuidado y seguridad. Quienes los acompañamos en su día a día.

Dentro de la formación educativa, los acompañamos en la formación de sus ideales y proyectos, desde qué harán en el futuro, hasta tener una opinión político-partidaria.

Ahí los padres (o quienes estén a cargo de la crianza del niño: abuelos, tíos, tutores, etc.), tenemos el deber de conocer las leyes, para ayudarlos, no sólo en la formación moral en valores, sino en el respeto a las instituciones.

Esto implica además trabajar en conjunto con los docentes, formando un equipo sólido de trabajo. Así como no deberían existir fisuras entre los padres al formar al niño o adolescentes, no deben existir tampoco entre padres y docentes.

Las desavenencias deben manejarse a través de conversaciones, reuniones, estableciendo acuerdos al escucharse mutuamente.

La violencia verbal o física, no son el mecanismo ni medio para ningún fin educativo, así como tampoco lo es a la hora de desarrollar un proyecto de vida.

Pero, como parte de esta cultura de la posverdad, existen padres que violan este respeto a las instituciones, a las normas, a los valores morales. Esto concluye en jóvenes que no terminan de distinguir algo tan simple como qué está bien y qué está mal. Que no miden las consecuencias de dañar al otro por no hacer el bien”.

La realidad es la única verdad

La educación argentina de principios del siglo pasado pasó de ser un modelo para Latinoamérica, a la triste realidad que vivimos hoy. La escuela argentina se había formado como un territorio neutral sin discriminación política, racial ni religiosa, pero durante el gobierno peronista no sólo los militantes, sino también los docentes estaban obligados a comentar los actos de gobierno y hacer propaganda favorable al gobierno de Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón.

Desde la llegada de la democracia en 1983, hemos sido mudos testigos de cómo las administraciones peronistas, con sus distintos ismos, y la complicidad de muchos padres, y docentes, han deteriorado la vida educativa de los niños, y adolescentes.

Los chicos necesitan guía, reglas, límites claros, atención, afecto y acompañamiento. Hasta la década del 90 los padres cuestionaban a sus hijos por los malos resultados de sus estudios. Después, los padres pasaron a cuestionar a los docentes por el desempeño de sus hijos, con lo cual perdieron autoridad. Hoy la figura del abanderado, como modelo a seguir por su esfuerzo y dedicación, ya no es necesario. En síntesis, desde que fueron ministros, Susana Decibe, Daniel Filmus, Alberto Sileoni, Nicolás Trotta, y Jaime Perczyk la educación ha ido en franco deterioro, a pesar de que sus estadísticas los muestran con excelentes resultados, siempre nivelaron hacia abajo. ¿No merecerían todos, un Juicio Político por mal desempeño de sus funciones?

Los “progresistas”

Tanto la clase media, como los políticos “progresista” -aquellos que piensan de izquierda pero viven de derecha- preparó con su voto un viaje que sólo fomenta esclavos comandados por delincuentes que prometían una tierra de riquezas, sólo existente en el relato. La banda sigue tocando en la cubierta del Titanic, mientras el relato ya no tiene su magia, y mientras la dirigencia nunca distinguió que la prioridad era implementar las reformas necesarias para crear trabajo privado, desarrollo, seguridad, educación, salud, justicia, estabilidad y progreso en las distintas clases sociales.

La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo, ayuda a construir la identidad, a motivar el propósito y a potenciar los recursos cognitivos, emocionales y sociales de los chicos, más allá de los contenidos. Es la educación la que genera mejores condiciones de justicia, porque educar evita la necesidad de castigar. Hoy esa falta de educación nos permite ver que los delitos son cometidos por menores cada vez más chicos, muchas veces inducidos por mayores.

Lo más llamativo es que no se toman colegios en La Plata, en La Rioja, Chaco, Formosa, Santiago del Estero, Santa Cruz (donde los chicos no tuvieron clase durante más de 3 años) y otras provincias gobernadas por administraciones peronistas. Es fuerte oír a la presidente del Centro de Estudiantes del colegio Mariano Acosta hablando de “hambre” y “proscripción” con un Iphone 14 Pro Max y anteojos Ray Ban… Prácticamente el mismo discurso que en su momento tenía Ofelia Fernández, cuando tomaba el Colegio Nacional Buenos Aires, luego convertida en diputada del FdT en la legislatura porteña…

Sin visión de futuro

¿En 30 años de gobierno, cuál es el proyecto de país que generaron los peronistas? Nunca se enfocaron en un proyecto de desarrollo a mediano, corto y largo plazo. Eso sí, siempre destruyeron, y degradaron la calidad de vida de los argentinos. A los docentes los convirtieron en trabajadores de la educación. Lo mismo ocurrió con la salud, la justicia y el periodismo.

Alguna vez dijimos que, las generaciones pasadas alimentan a las generaciones presentes y nuestras calamidades son la ramificación de las calamidades antiguas, que no pudieron o no quisieron ser detenidas o acabadas en su origen. Hoy vemos los resultados.

El poder absoluto, que busca ser un poder para siempre, establece sus propias falsedades y mentiras como verdad, aplicando una gruesa capa de desinformación para borrar o tergiversar los hechos, escribiendo un nuevo relato con la ambición de que llegará a ser creído como único, como verdadero.

Hoy sólo basta recorrer las calles, viajar en un transporte público, o simplemente observar el comportamiento de la gente, para advertir que sus almas se han teñido de la melancolía fatídica de la resignación… Todos somos testigos privilegiados de una tranquila guerra doméstica, donde sabemos que no es la letra, los conceptos o el sentido común, lo que rige en nuestro país, sino los eternos instintos fundamentales de nuestra animalidad, falta de educación y respeto por los demás, lo público y también por nosotros mismos.

Este modelo está agotado. La agonía se prolonga en el tiempo, mientras la metástasis lo ha invadido todo. Sabe que nunca llegará a la tierra prometida. Lo que viene es un futuro negro. El cuerpo desnudo de fantasmas, es sólo un cuerpo biológico, aquellos cuerpos de los cuales se apropian las dictaduras, pues no tiene espíritu, no tiene nada, y cree que puede disponer de la vida y de la muerte. El cuerpo y la máscara del relato están en el escenario de la contemporaneidad.

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