Pronunciamiento de Cambiemos: «Paridad con reforma: ningún atajo»

Las legisladoras y legisladores del Interbloque Cambiemos hemos resuelto suspender la aprobación de la sanción que el Honorable Senado le diera al proyecto de paridad de género en ámbitos de representación política hasta tanto ese cuerpo se expida respecto de la modificación del sistema electoral.

La paridad y alternancia de género en las listas de candidatos ya fue aprobada por la Cámara de Diputados en sesión especial del 19 de octubre de 2016, no como un instrumento aislado o disociado, sino en el marco  de una reforma integral del Código Nacional Electoral, que tiende a garantizar la claridad y transparencia en los comicios, protegiendo así los derechos políticos de todos los argentinos.

En este sentido, la paridad de género representa un aspecto central de aquel proceso de modernización. Viene a dar respuesta al sesgo estructuralmente machista que aún persiste en nuestra sociedad, garantizando la remoción de algunas de las barreras que perjudican a las mujeres en el acceso a los cargos públicos. Sin embargo, dicho proceso debe abordarse desde un enfoque amplio, que procure en forma genuina la evolución del sistema político en Argentina.

Esto es algo que no han hecho quienes tuvieron mayoría en ambas Cámaras durante doce años y que ahora, en defensa del oscurantismo en el sistema electoral, se apuraron por sacar una media sanción del Senado con el único objetivo de condicionar la reforma integral que votó la Cámara de Diputados luego de más de dos meses de discusiones plurales y constructivas de las que participaron todos los bloques políticos.

Nos piden que avancemos con la paridad para esconder que no quieren un sistema más transparente y equitativo de votación. Sólo saben jugar con la cancha inclinada a su favor.

La reforma electoral viene a incorporar modificaciones relevantes a fin de acabar con prácticas espurias que han quedado evidenciadas el año pasado en muchos distritos, donde el caos en el sufragio terminó por condicionar algo tan elemental como el derecho de las ciudadanas y ciudadanos a elegir y ser elegidos. La incorporación de la paridad de género a esta reforma es el síntoma de un cambio en los tiempos que atravesamos, y prefigura una sociedad más justa y equitativa.

Para lograr ese objetivo, es preciso avanzar con actitudes claras y despojadas de todo oportunismo político. Las senadoras y senadores que no estén de acuerdo con la reforma electoral sancionada por la Cámara de Diputados deben manifestar en forma abierta y explícita su rechazo, o en su caso realizar las modificaciones que consideren pertinentes. Sólo así podremos consensuar un cuerpo normativo que sirva para afianzar verdaderamente la democracia en nuestro país.

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