Saocom: el satélite argentino que sólo Japón logró construir

El Satélite Argentino de Observación con Microondas (Saocom 1A) ya está en órbita, tras un exitoso despegue desde la base de la fuerza aérea en Vandenberg, California (Estados Unidos). Ahora lo monitorean desde la provincia de Córboba.

Este satélite tendrá usos en agricultura, hidrología y prevención de desastres naturales. Permitirá anticipar inundaciones, desastres naturales y crear mapas de desplazamiento de glaciares. Además, ofrecerá servicios al agro para el monitoreo de crecimiento de cultivos y para analizar si es necesario fertilizar o no.

La construcción del Saocom 1A -tendrá un hermano mellizo en órbita para 2019- demandó casi 11 años para su desarrollado y fabricación, a cargo de la CONAE junto con organismos y empresas como la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), VENG, INVAP, contratista principal del proyecto.

Un poco de historia

Su construcción real demandó cinco años, pero el proyecto data desde 1998. En estos 20 años su planificación, financiamiento y construcción atravesó siete gobiernos (Menem, De la Rúa, Duhalde, Kirchner, Fernández de Kirchner y Macri), con todas las crisis económicas y políticas que conocemos.

Es tan impresionante el desarrollo argentino que basta saber cuántos países lograron este hito. Solo uno: Japón. La agencia espacial japonesa JAXA tiene en su haber dos satélites-radar en banda L, el Alos I y II que operan en forma plena y exitosa. Inclusive, la NASA está muy interesada hoy en tener este tipo de tecnología en el espacio y por eso se asoció a la India para construir una serie de satélites similares.

Las aplicaciones que tienen los aparatos japoneses y los beneficios que generan no paran de crecer, tanto en uso civil como militar (defensa). Ejemplos de su accionar indican que el satélite Alos detectó un posible deslave (desmoronamiento de tierra por acción del agua), lo que permitió evacuar a tiempo a los ciudadanos de una pequeña ciudad japonesa de montaña antes que el barro arrasara con las viviendas.

En tanto, el satélite Alos II monitorea el mar de Japón y la navegación china y norcoreana en aguas militarmente "calientes", anticipando la ubicación de distintos barcos de guerra, ya sea por su fotografía, como también por la estela que deja en el agua.

"Los japoneses se han sorprendido muchísimo con este proyecto argentino. Como cada misión satelital compleja, el aparato es sometido a muchas instancias de revisión y prueba por ingenieros argentinos y de otras agencias espaciales que participan como jurado pertenecientes a varias agencias espaciales de EEUU, Japón, Canadá y Europa. Ellos no podían creer que estuviéramos haciendo este complejo satélite desde cero, sin ningún know how previo. No había experiencia en Argentina en la construcción de un instrumento de radar polarimétrico, con una antena muy grande y mucha sensibilidad en sus integraciones", explicó la investigadora principal de la Misión SAOCOM de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), Laura Frulla.

"Solo Japón dispone de satélites con banda L que permiten estudiar la superficie terrestre en general. Las aplicaciones del aparato se adaptan a múltiples necesidades. Los científicos japoneses lograron conocer el instrumento radar argentino al detalle y quieren verlo funcionar ya", remarcó la doctora en Física egresada de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA.

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