Gran Debate «JUSTICIA SOCIAL» O «INJUSTICIA MORAL»

Por: Pablo Rennella (Córdoba)

El Justicialismo (afiliados, adherentes y simpatizantes) viven hoy un gran «debate nacional» porque una de sus «banderas históricas» como la «Justicia Social» está siendo vilipendiada, vapuleada, por una idea «errónea» de distribución de recursos… Mucha gente estoy escuchando que dice «yo no quiero el IFE, quiero un trabajo» y en eso se basaba esta idea original… «Crear fuentes de trabajo genuino para que aquellos con menos posibilidades o estuvieran en una situación económica precaria, pudieran tener alternativas de crecimiento…
Con el correr de los años, la «Justicia Social» muto en «clientelismo político» y desde ese momento no hemos podido salir de esa «lógica perversa».

Esta idea de la «Justicia Social» trascendió el Peronismo y es un pensamiento que no es a esta altura, inherente solo a este partido, sino que todos los que integran el panorama político del país, lo tienen como uno de sus bastiones.
Luchar contra esto no es de hoy, el «miedo paraliza», dicen, bueno es momento de enfrentar la realidad que nos toca; la Historia marca que cuando las sociedades se «rebelan» las cosas cambian y es lo que tenemos que pensar hoy.
Algunos ejemplos son estos:
Latinoamérica sufre de la misma problemática:
¿Por qué los nicaragüenses no se rebelan contra Ortega?
¿Por qué los cubanos no se rebelan contra Raúl Castro?
O en Asia…
¿Por qué los norcoreanos no se rebelan contra Kim Jong?
O en Alemania…
Porqué los judíos no se rebelaron contra el Nazismo?
O en la vieja URSS…
¿Por qué los rusos no se rebelaron contra Stalin?
O en China…
¿Por qué los chinos no se rebelaron contra Mao?

La ausencia de una rebelión civil frente a una tiranía despótica y la sumisión que esta conlleva, no son nuevas. La historia está llena de ejemplos como los citados. En Europa, despues de la reforma y la contra reforma que dividió a los cristianos en católicos y protestantes; hubo inquisición y persecución a grupos religiosos y ninguno se rebeló contra los gobiernos despóticos de esa época, sino que prefirieron migrar hacia América.

De igual manera, 5 millones de venezolanos han preferido enfrentar un futuro incierto y lleno de humillaciones asociadas a la inmigración que rebelarse contra el régimen.
Igualmente, los cubanos prefieren arriesgar su vida frente a los tiburones del Caribe, en balsas improvisadas para navegar en mar abierto, que rebelarse en contra del castrismo.
¿Por que no luchan y combaten si las masas son mayoría? La respuesta es simple. No se rebelan porque tienen miedo…

Las tiranías son especialistas en aterrorizar a la población, mediante la escenificación de asesinatos y masacres como las de Alberto NISMAN y tantas más, calculadas y ejecutadas para que todo el mundo reciba el mensaje.
Ese miedo colectivo es irracional. Porque se sustenta en que las masas olvidan que ningún régimen por armado que esté y despiadado que sea, puede matarlos a todos. Sin embargo, también es cierto que a pesar del miedo inducido, han sido muchos los pueblos oprimidos durante décadas que se han librado de sus tiranos.
En 1989 cayó el Muro de Berlín en Alemania y desde Estonia hasta Polonia, pasando por Rumanía y Bulgaria, los ciudadanos se liberaron del dominio soviético.

En 2011 Túnez y Egipto, durante la Primavera Árabe sacaron a sus tiranos.
En 2013 Ucrania, numerosos manifestantes bajo el lema de Revolución de La Dignidad, se decidieron y se lanzaron a la calle, contra un régimen autoritario y corrupto. A pesar del frío invernal y la violencia estatal, miles de ciudadanos se manifestaron durante meses en la plaza principal de la capital y en las de otras ciudades ucranianas. Al final, llegó el cambio: el Gobierno capituló.

La explicación más intuitiva para el estallido de la rebelión civil en cualquier país, la proporciona la existencia de una nutrida población revoltosa. Desde este punto de vista, donde existe una población que conoce sus derechos civiles y lucha por ellos, existen más posibilidades de organización, para enfrentar exitosamente y sin armas a una tiranía. Lo que en determinadas circunstancias puede implicar deponer al poder establecido.
Todos los seres humanos tenemos miedo. Pero, creo que en ARGENTINA, ha llegado la hora de buscar una respuesta entre todos los ARGENTINOS: Psicólogos, obreros, filósofos, poetas, periodistas, campesinos, maestros, ingenieros, docentes, soldados. Todos debemos responder a la pregunta.

¿Vamos a seguir viviendo con miedo, el resto de nuestras vidas y vamos a dejar a nuestros hijos y nietos sin país y sin futuro?

Es hora de hacer algo… y lo primero que debemos hacer es «darnos cuenta» de lo que nos pasa, esta «Injusticia Moral» que nos rodea, debe terminar; aquellos que sienten que son los principales perjudicados por una «Justicia Social» que no existe deben hacerse escuchar y más allá del poder de turno, deben dejar las bases para que los gobiernos que asuman tengan RESPETO por su pueblo, por la gente que confía en ellos, pero para ello, antes que nada, tenemos que dejar la «lógica» que utilizan para «manipularnos»..

Dejar el «miedo», dejar de dividirnos, dejar de ser «egoístas» y pensar un futuro…
Tenemos que darnos cuenta que así como vamos, no llegamos a ninguna parte y cuidar la República, las Instituciones y este sistema de vida que elegimos para vivir, es NUESTRA responsabilidad… Entonces exijamos que se cumplan las leyes, con valor y decisión…

Cómo decía alguien por ahí, como hizo Ghandi, «con movilizaciones multitudinarias de silencio, de paz»… Llegó la hora de que «seamos protagonistas de nuestro propio destino…»
Nos ganará el «miedo», nos ganará la «Injusticia Moral», o ganará la «Cultura del Trabajo» que alguna vez supimos tener… Para pensar…

Hasta la Próxima!!