“Hambre y miseria leído en clave latinoamericana debe traducirse como Corrupción e Impunidad”

El juez de la Cámara Federal de Casación Penal Gustavo Hornos, expuso en el Congreso sobre Hambre y Miseria en las Américas, organizado por el reconocido Instituto Internacional de Derechos Humanos -Capítulo Américas- en un colmado Salón de las Provincias Argentinas del H Senado de la Nación.

El Instituto cumple en América con los propósitos del Institut International des Droits de l’ Homme (IIDH-Strasbourg) fundado en Francia por el Premio Nobel de La Paz René Cassin en 1969.

Intervinieron la senadora Inés Brizuela y Doria, presidente de la Comisión Bicameral de Derechos y Garantías, el presidente del IIDH Daniel Herrendorf, la presidente del Capítulo para las Américas Alicia Pierini, la senadora del Estado Plurinacional de Bolivia Mirtha Arce Camacho y el secretario parlamentario del Senado Juan Pedro Tunessi, entre otras personalidades.

Hornos, convocado a hablar sobre La Pobreza y el acceso a la Justicia, señaló que el nombre del Congreso "duele; pues Argentina produce alimentos para diez veces su población y sin embargo existe hambre y desnutrición infantil".

"Hambre y miseria leído en clave latinoamericana debe traducirse como Corrupción e Impunidad", dijo, y destacó la necesidad de fortalecer las instituciones y recuperar la confianza en la Justicia. Para ello, se necesita una Justicia más transparente, más rápida y más accesible.

Resaltó que la Constitución Nacional, desde la que propone el análisis, no está muda frente a los graves hechos de corrupción ya que los considera atentados contra el sistema democrático y por lo tanto imprescriptibles.

Asimismo, repasó los objetivos de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible de la Organización de Naciones Unidas, entre los que se destacan el Fin del Hambre y la Pobreza, así como lograr la Paz y Justicia con Instituciones sólidas; también las estrategias para alcanzarlos cómo el establecimiento de Alianzas intergubernamentales y con la sociedad civil -que comparó con el Sistema de Cárceles que preside-.

También hizo hincapié en el papel de la víctima, que sin vocación ni voluntad se convierte en parte del proceso -condición que a veces la acompaña para siempre- que debe ser acompañada durante el trámite y aún después.

Señaló que la Justicia está emplazada por la sociedad a transformarse, a ser más humana, a considerar la perspectiva de género, a estar más cerca y atenta a los problemas de la gente que reclama que la cuiden, que quiere sentirse segura, que le preocupan el crimen organizado, el narcotráfico y la trata de personas. Que no tolera más impunidad.

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