Jorge Luis Borges, un escritor árabe en el idioma de los argentinos

Por Ernesto Martinchuk

En el auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional, se realizó la presentación de la revista argentino-marroquí SureSLetras y Artes, editada por el Profesor Santiago De Luca. La misma estuvo presentada por el director de la Biblioteca Nacional, Juan Sasturain y con comentarios del Embajador Extraordinario y Plenipotenciario del Reino de Marruecos en la Argentina, Sr. Fares Yassir. 

«Luego de agradecerle al Director de la Biblioteca Nacional, el diplomático marroqui se refirió al disertante, De Luca, marcando que Tanger fue su segunda residencia donde con su actividad desarrolló la diplomacia cultural, invitandonos a felicitarlo por el esfuerzo realizado desde esta ciudad que es un cruce de civilizaciones por este Dr. en filologia Hispánica con la fundación y dirección de la revista Sures. Hoy su  tema es el gran Borges y su  trofeo es la universalidad. No le dieron el Nobel, pero si el Principe de Asturias y la existencia de las catedras Borges en las universidades del mundo, confirman su universalidad. Borges y el mundo árabe, forman parte del patrimonio cultural y linguistico compartido por Argentina, Egipto, Marruecos y el mundo Hispano, concluyó el Embajador del Reino nor-africano».

El Prof. Santiago De Luca trabaja parte del año desde el mirador cultural que significa la Ciudad de Tánger, -donde reside- y desde allí ha creado una red cultural que se traduce en la realización de la revista SureS que es un puente permanente de diálogo entre dos mundos.   

Vivió varios años en El Cairo y “fue ahí donde se jugó mi destino de escritor. Después el azar de la vida me llevo a elegir Tánger, porque es un fantástico balcón literario desde donde puedo observar dos continentes a la vez”.

El Prof. De Luca, ha publicado hasta el momento veinte números de la revista internacional SureSLetras y Artes que, -junto a otros tantos libros de su autoría- ha donado a la Biblioteca Nacional y se refirió a la influencia de la cultura árabe en la obra de Borges.

“Existe una parte de la obra de Borges -dice el Prof. De Luca- que se comprende por la influencia de la cultura árabe. No se podría entender la literatura de Borges sin Las mil y una noches. Borges fue uno de los lectores más agudo de Las Noches. En este libro encontró el símbolo del infinito y una estética. También Borges conocía la poesía clásica árabe y la cita en cuentos emblemáticos de su obra como es el caso de La busca de Averroes para interpelar la función del poema. Entonces, desde este espacio se articulará el análisis de este eje, el vínculo de Borges con la cultura de la región. Pero también será un espacio para difundir nuestra cultura y nuestras letras y su relación con El Magreb”.

La palabra “Magreb” (poniente en la astronomía árabe) equivale a hablar del occidente del mundo árabe.  Su contraparte es el “Mashrek”, que corresponde al oriente de dicho universo.  Otro uso para “Magreb” es “Al Magrib” y que es el nombre de Marruecos en dialecto marroquí.  Sin embargo, lo frecuente es que se hable del Magreb para referirse a una amplia zona del norte de África.

Ante un destacado auditorio -al que también asistieron el Embajador de Arabia Saudita, Sr. Hussein Mohammad Abdulfatah Alassiri, el Embajador de Egipto, Sr. Mohamed Ibrahim Kazem y el Consejero para Asuntos Culturales de España, Sr. Luis María Marina Bravo– De Luca manifiesta que: “el mundo de Borges es amplio y variopinto como sugieren sus versos y su afición por lo exótico tempranamente, ya tras la publicación de su primer experimento narrativo: Historia universal de la infamia que contenía entre imposturas y verdades, dos relatos versionados de las Mil y una noches, “La cámara de las estatuas” e “Historia de los dos que soñaron”-, una historia ambientada en el Sudán musulmán, y otra titulada “Un doble de Mahoma”.

A partir de entonces Borges, -continúa- localizará sus relatos en Babilonia, BabelAlejandríaAlhambra, los encabezará con citas del Corán y aprovechando nombres como Averroes, Almotásim, Abenjacán el Bojarí, Abulcasim el Hadramí, Omar Kayyán … Ningún tema será sin embargo tan recurrente a lo largo de toda su producción como la fascinación por Las mil y una noches. Borges conoce tan profundamente la colección de cuentos árabes que, además de utilizar sus aventuras como fuente de inspiración para relatos propios.

“El acierto rotundo del árabe anónimo que añadió una más a “Las mil noches” del título original, introduce la sugerencia de lo interminable: En el título de “Las mil y una noches” existe algo muy importante: la sugestión de un libro infinito. Virtualmente, lo es. Los árabes dicen que nadie puede leer Las mil y una noches hasta el fin. No por razones de tedio: se siente que el libro es infinito…”

Y para finalizar -ante un auditorio atrapado por el relato, el Prof. De Luca dijo: “Borges abordó el idioma árabe, que estudió durante los últimos días de su vida y al ser consultado para que lo hacía a esa edad y ciego, respondió: No lo hago para competir, sino para comprender…”