Los dichos de Tomás Méndez en C5N: antisemitismo y judeofobia

Descargo del INADI ante los comentarios discriminatorios del periodista por el Rabino Emmanuel Taub 

Sabidas y escuchadas hasta el cansancio en estas últimas semanas son las teorías conspirativas que señalan a las grandes potencias del mundo como las creadoras del virus COVID-19 con el objetivo explícito de generar la pandemia que hoy nos azota y así producir un re-ordenamiento global que permita la dominación del planeta: una nueva dominación que se extenderá desde la economía hasta lo más íntimo de cada ser humano, su vida biológica. La muerte, el miedo, el encierro, son los resultados de una manipulación planetaria llevada adelante por las potencias para re-construir las relaciones sociales a nivel mundial.

Sin embargo, el periodista Tomás Méndez en su programa emitido el miércoles 1 de abril por el canal C5N, ha enfocado sus luminarias contra aquellos que, según él, se encuentran detrás de las potencias mundiales: las fantasmagóricas familias que financian al poder político. Éstas, ni más ni menos, son otra vez más las familias judías.

El antisemitismo y la judeofobia tienen su propia historia universal: desde el deicidio de Jesús hasta la revolución bolchevique o los avances tecnológicos, el judío siempre estuvo en el foco de las conspiraciones y los intentos de controlar el mundo. Por lo menos, según los ojos de quienes época tras época no tuvieron pruritos en expresar públicamente las paranoicas teorías de un pueblo que a través del poder económico, primero, y político, después, buscan esforzadamente la dominación total para poder de esta manera retornar al lugar perdido en la historia.

Como Max Horkheimer y Theodor W. Adorno señalaron en su Dialéctica de la Ilustración, el antisemitismo es un problema de la humanidad ya que “para los fascistas, los judíos no son una minoría, sino una raza distinta, contraria: el principio negativo en cuanto tal; de su eliminación depende la felicidad del mundo entero”. De la misma manera, el historiador italiano Enzo Traverso explica que el antisemitismo se aloja en el centro mismo de la nueva Europa del siglo XIX y debe distinguirse de la judeofobia: “Si la judeofobia tiene una trayectoria milenaria, el antisemitismo nació en la segunda mitad de la secuencia histórica a la que hemos hecho referencia (1850-1950). Durante este periodo el judío encarnó la abstracción del mundo moderno, dominado por fuerzas impersonales y anónimas. […] el judío emerge como la personificación de la modernidad […], el judío pasó a ser la metáfora de un mundo cosificado y se convirtió en ilustración del fetichismo de una realidad social entregada a los intereses monetarios y a la fantasmagoría de la mercancía.

Tal vez uno de los trabajos clásicos más importante sobre la construcción de la imaginación anti-judía lo encontramos en el libro Judeophobia de Peter Schäfer en donde explica que es en la Antigua Roma en donde aparece “una ambivalencia entre desagrado y temor, crítica y respeto, atracción y repulsión, que responde a la combinación peculiar entre exclusividad y el todavía éxito que caracterizaba a los judíos a los ojos de los autores romanos. El profundo sentimiento de amenaza supersticioso que el judaísmo finalmente tendría éxito en la destrucción de la cultura y los valores religiosos de la sociedad romana es la verdadera esencia de la hostilidad romana contra los judíos”, es por ello que ante esta mirada peculiar “se expresa mejor con el término de «judeofobia», por su ambivalente combinación de temor y odio”.

“Los ricos del mundo, algunos nacieron en Estados Unidos, otros en Israel, otros en Europa, son los dueños verdaderos de tu vida, han generado este virus” dice Tomás Méndez en su informe sobre la pandemia actual. Y para ello, por un lado, apunta contra las predicciones que en 2019 publicó, en tapa, la revista The Economist, “cuyo 50% es propiedad es de la familia hiper-millonaria Rothschild” subraya Méndez. También nos recuerda el periodista que estas familias son dueñas de una parte del oro de la Reserva Federal de los EEUU. Recordemos que la familia Rothschild es de origen judío y está vinculada, como también explica el periodista, a los bancos ingleses.

En sus intencionales expresiones, Méndez utiliza todos los estereotipos de la judeofobia clásica: la conspiración judía para dominar el mundo (esta vez a través del financiamiento del virus COVID-19), el poder económico de los bancos y el uso de la prensa para inocular el complot a través de medios de comunicación que ellos mismos financian.

No satisfecho de la primera parte del informe, en segundo lugar, el periodista se enfocará en la reunión de empresarios y políticos en EEUU en donde imaginaron una posible pandemia global y las posibilidades mundiales de hacer frente al desastre biológico. “Garcas”, “mierdas de persona”, “hijos de puta”, son algunos de los calificativos con los que Méndez llama a aquellos empresarios que un año antes se imaginaban un mundo atestado por el coronavirus. Empresarios (“garcas, mierdas, hijos de puta”) en donde –obviamente– sobresalen aquellos a los que les podemos poner nombre, ya sea personal como “Bill Gates” o colectivo, como “las familias ricas judías” que financiaron la pandemia.

Asociar la comunidad judía, a través de su “imaginado lugar en las elites”, al poder económico global y las conspiraciones de dominación del mundo muestra un claro comportamiento judeofóbico que contiene las mismas características que los clásicos textos antisemitas como Los protocolos de los sabios de Sión o Mi Lucha de Adolf Hitler. Además, y esto es tal vez uno de los hechos más graves de sus expresiones, Méndez invoca explícitamente a la audiencia a que piensen con él, más aún, explica que estamos viviendo un “momento realmente duro” y “la muerte puede estar tocando a tu puerta o a la de un familiar”.

De esta forma, sensibiliza a la audiencia y la llena de temor a la muerte para después decirnos quiénes están detrás del virus, quiénes quieren controlar el mundo, y qué elites son. Si ellos crearon el virus, entonces, son “ellos” (los “otros”, los “judíos de las elites”, los “ricos”) los que pusieron la muerte tuya y de tu familia afuera de tu puerta. Dichos mentados como éstos no deben dejarnos en el silencio, porque ya hemos sido silenciados más de mil veces, y porque conocemos como sociedad muy bien sus consecuencias.